12 de diciembre de 2018

Terremoto.

Tengo miedo.

Tengo miedo a no saber dar los pasos correctos, a dejarme llevar por la melodía de tu voz

buscar tu mano

y que no esté ahí.


A saltar creyendo que mis alas son lo suficientemente grandes como para sujetarme si me caigo
y al final acabar otra vez preguntándome como puedo salir de la oscuridad en la que me he metido.

Tengo miedo de volver a perderme,


ahora que casi estoy encontrándome.

26 de septiembre de 2017

Creo que me he perdido.

Just runaway until we can.

Es fácil ser poeta en horas bajas,
cuando la rutina viene para arrancarte el alma.
Y acaba hundiéndose entre mis sábanas
para llevarse lo poco que me queda de calma.

Entre hastío y hastío
escribo poemas sin sentido,
en los que intento ponerle brillo
a las cosas que dicen que he vivido.

Me vuelven loca estas cuatro paredes
porque cada vez se acercan más como si fueran redes.
Me atrapan, me estremecen
y una vez más parece que he vuelto al presente.

Quiero irme contigo
al ayer, al mañana o tal vez a un domingo.
Tomar café con el olor de tu abrigo
y así no sentir más el frío.

7 de febrero de 2017

Not now.

Ed Sheeran - Give me love

Se estiró acompañado de un bostezo y volvió a desplomarse en la cama. No podía dejar de pensar en la misma pregunta una y otra vez mientras miraba al techo con las manos tras la cabeza.

"¿Qué se le pasaria por la cabeza al escuchar  su nombre?"

Inevitablemente hacía mil conjeturas tanto buenas como malas para responderse que al final siempre se acababa frustrando.

Suspiró con fuerza y se sentó de un tirón. Desvió la mirada hacia la ventana y desde allí contempló el cielo de una tarde de domingo.

Tragó saliva e intentó sonreír a pesar de que las lágrimas, sin pedir permiso, se escaparon de sus ojos. Se levantó mientras se secaba la cara con la mano, acercándose a aquella caja vieja de recuerdos que hace tiempo temía abrir.

Sin embargo, ya había pasado tiempo y se sentía valiente. Por eso abrió la caja con calma y sacó lo primero que pudo ver. Ni siquiera recordaba que esa foto estaba guardada ahí.
Esta vez se le escapó una sonrisa, a pesar del llanto que ya había comenzado, porque era feliz.

Eran felices.

Y a pesar de lo que dolía, a pesar de las lágrimas, se le escapó una sonrisa porque aún creía que estaban destinados a estar juntos,

pero nunca encontraban el momento adecuado.

1 de diciembre de 2016

Su maldito reflejo.

Miro la hora en mi reloj y compruebo que iba con tiempo. Camino con calma hasta la estación de autobuses para recoger a aquella chica morena que me había regalado este último par de meses. Paso la mano por mi pelo, algo agobiado.

Ni siquiera sé qué estoy haciendo.

Nada más entrar en la estación me asomo para ver si su autobús ya había llegado, pero aún faltaban unos minutos. Eso hizo que de un modo u otro me sintiera más aliviado, nunca me siento preparado para verla a pesar de hablar con ella varias veces en la semana por teléfono.

Tengo ganas de verla. No podría definirlo como amor pero me apetece abrazarla y robarle un par de besos. Sé que suena a que siento algo por ella y lo cierto es que me gusta, me gusta y mucho. Me gusta… bastante, digamos. De todas formas creo que nunca llegará a encender esa llama que me falta. Esa llama que era capaz de encender solo… No. Me gusta esta chica nueva, voy a quedar con ella y nada va a impedírmelo.

Me dirijo con velocidad a los baños de aquella vieja estación y nada más entrar abro uno de los grifos que allí se encontraban y refresco un poco mi cara y mi nuca. Acto seguido me miro en el espejo y me observo, durante unos segundos, en silencio.

Ni siquiera sé que estoy haciendo.

Siempre defiendo que no he cambiado y sin embargo parezco una persona completamente distinta. 
Agacho la cabeza en un fuerte suspiro y vuelvo a dirigir mi mirada al espejo, sorprendido con lo que me encuentro.

Soy yo quién está reflejado en el espejo, pero me veo como si el tiempo no hubiese pasado y todo siguiera como cuando las cosas iban bien. Creo que me estoy volviendo loco, hasta su expresión parece una distinta a la que yo tengo ahora mismo.

-¿Echas de menos ser yo?

Mi reflejo me está hablando y todo esto deja de tener sentido. Suspiro con fuerza y vuelvo a refrescarme la cara, pero por desgracia el dolor me golpea directamente en esta.
Ahora no está solo mi reflejo, sino también el de ella y eso me cuesta soportarlo mucho más.

-Echo de menos lo que era con ella.

Me decido a contestar con un nudo en la garganta y el dolor recorriendo mi cuerpo.

-¿Por qué dejaste que me fuera? -Ahora es ella la que me habla, mi chica. Bueno, corrijo, la que era mi chica. Esa pregunta se clava como un puñal que parece que no va a dejar de doler nunca.-.
Inevitablemente las lágrimas se escapan de mis ojos por mucho que yo intente impedirlo, así que acabo dejándolas ir. Mis manos tiemblan y el nudo en la garganta cada vez es más difícil de soportar.

-Porque soy un imbécil, porque me equivoqué…

-Tampoco has intentado buscarme, ¿verdad? –me interrumpe y me observa con una sonrisa extremadamente irónica. Su cabello rubio, sus ojos avellanas y sus labios parecen tan reales que me muero por besarla y decirle lo guapa que está, como ha estado siempre. Me echo a llorar del todo por el daño que me provoca sentirle tan cerca y que esté tan lejos. Me siento un estúpido y sin embargo no puedo dejar de observarla en aquel reflejo.

-Estás tan guapa…

Acabo diciendo yo, desesperado, desesperado por tenerla de nuevo entre mis brazos. Por un segundo miro a mi alrededor para recomponer las fuerza y puedo comprobar que todo aquel baño de la estación de autobuses parece completamente abandonado, descuidado… solitario.

-Todo es así para mí desde que no te tengo a mi lado.

Le explico. Solo me dirijo a ella. Mi reflejo aún está al lado del reflejo fantasma de ella, pero ahora mismo solo me centro en la chica. Es lo único que me importa.
Es lo único que me ha importado siempre.

-¿Y vas a solucionarlo hablando con un espejo?

Tiene razón. No voy a arreglar nada hablando con un espejo. Acerco mi mano temblorosa al cristal para acariciar su mejilla una última vez, no obstante desaparece justo antes de que pueda alcanzarla. 
Ambos. Tanto mi reflejo como el de ella desaparecen juntos, de la mano, pareciendo que se ríen de mí. Me giro con calma y compruebo que todo a mi alrededor vuelve a ser como antes. Todo vuelve a ser normal.

Todo vuelve a ser sin ella.

Salgo del baño confuso y me enciendo un cigarro para sentir que algo es real ahora mismo. Mi teléfono empieza a sonar y me sobresalto, recordando que la chica ya ha tenido que llegar y está esperándome.
Ahora no estoy tan seguro de qué hacer. Me apoyo tras una columna para terminarme el cigarro y aclarar mis ideas.

Ni siquiera sé que estoy haciendo.

Venía con la confianza de que esto podía salir bien, pero no sé a quién pretendo engañar. Todos los días siento que lo supero un poquito más y su recuerdo vuelve a aparecer en mi memoria haciendo que todo sea un desastre.

Me asomo para comprobar que la chica sigue esperando y así es, por lo que yo me agobio más.

Finalmente decido ser una persona madura y admitir la verdad. Salgo de mi escondite con rabia, pues una vez más esa chica rubia que me lleva al borde de la locura ha irrumpido en mi cabeza y me ha hecho dar mil pasos atrás.

Llego hasta donde se encuentra la chica morena, que me había esperado junto al bus del que había bajado. Me recibe con un caluroso abrazo y me pregunta con una sonrisa por qué he tardado tanto.

Yo me aparto algo apático y la miro a los ojos, con los míos rojos y llenos de lágrimas. Su expresión de alegría se torna en una preocupada y confusa mientras que yo me preparo, sabiendo que voy a hacerle daño, antes de salir lo más rápido posible de aquella estación, con una sola frase:


-Lo siento, ni siquiera sé que estoy haciendo.

9 de noviembre de 2016

I love us.

La miró mientras terminaba de hablar por teléfono. No podía dejar de sonreír cuando la chica arrugaba la nariz o cuando hacía mil gestos con las manos a pesar de ser una conversación telefónica.
Era encantadora.

Cuando se dispusieron a andar y ella agarró su mano un nuevo sentimiento recorre su cuerpo:

No quiere soltarla nunca.

Ella comienza a contarle mil cosas, tan risueña como siempre. Él no puede dejar de mirar como sonríe. Su historia de amor es más bonita que ninguna, o al menos el chico lo siente así.

Se siente afortunado. No todos tienen derecho a acariciar su mejilla y escuchar todas las ideas tan disparatadas que se le pasan por la cabeza. Cualquiera no puede abrazarla por las noches cuando hace frío o escucharla cantar cuando está feliz.

Se siente afortunado.

Se sientan en la terraza de una cafetería y ella planta un pequeño beso en sus labios.
No había historia como la de ellos. Deberían hacer un monumento, una obra de arte, una canción de amor, Todo lo que se crease a partir de su amor sería precioso.
 Porque era ella. Eran ellos.

Era su historia.

Estaba tan enamorado que la felicidad llenaba cada recoveco de su corazón que creyó congelado hace tanto tiempo.
Y es que no hay nada más bonito que estar enamorado.

-O al menos, estar enamorado de ti.

7 de noviembre de 2016

It's all right.

Se sentó frente al espejo y se miró durante varios segundos sin hacer nada más. Una canción decora la escena pero sus pensamientos gritan tan fuerte que la melodía parecía un simple susurro de esperanza.

Acto seguido se echa a llorar, sin poder dejar de mirarse.

Era incapaz de imaginar que pudiera agradarle a alguien, incapaz de imaginar a alguien pensando en ella antes de irse a dormir como había hecho ella tantísimas noches.

No cabía en su cabeza la idea de que alguna persona se pusiese nerviosa porque ella le había dicho 'hola' o simplemente le había sonreído.

Jamás pensaría en la posibilidad siquiera de alguien  sonriendo por el hecho de haber visto una foto suya.

No podía. No podía porque era simplemente ella.

Volvió a centrarse en lo que había frente a ella, viendo un manojo de inseguridades, hecho un desastre y con la cara llena de trazos negros por culpa de todo el maquillaje arrastrado por las lágrimas.

Suspiró con fuerza y se restregó los ojos con las mangas. Se levantó despacio y sin desviar la mirada del espejo.

Vuelve al principio.
Como si no hubiese pasado nada se mira varios segundos sin hacer nada más.

Corre a su habitación y comienza a escribir lo mismo en un montón de hojas de papel en blanco que había tiradas por su habitación.
Cuando termina, sube hacia la azotea a toda velocidad dejando allí que su mensaje volase con el viento, esperando que alguien pudiera responder a su pregunta:

``¿ERES CAPAZ DE MIRARTE AL ESPEJO?´´

Hero - Regina Spektor

24 de octubre de 2016

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Tras poner una de sus canciones favoritas salta para subirse a la ventana y se sienta con tranquilidad en el alféizar.

Observa las formas y espirales de humo que nacían de su cigarro, sabiendo como la tristeza adopta tu forma y le besa con cariño e ironía la espalda.

Ella sufre por un amor que dura.
Un amor que nunca desvanece, nunca se debilita, nunca falla.
Un amor que le hacía verse tristemente bonita.

La tristeza baila a su alrededor mientras ella la admira en silencio.

Sonríe curiosa, pensando que tal vez no sea tan malo, hasta que una vez más la tristeza le habla con tu voz, que siempre suena distante. Susurra en su oído frases que recuerda, frases que se clavan.  Acaricia su pelo con manos fantasmas y le hace creer que será para siempre.

De nuevo, ella sonríe y fuma de su cigarro, sabiendo que hoy tenía tu forma.

Sabiendo que su tristeza se hace pasar por ti, llevando tu nombre.

Quelqu'un m'a dit - Carla Bruni